La encíclica del Papa León sobre la IA destaca la importancia central de la Doctrina Social de la Iglesia
Monday, June 22, 2026
*Tony Magliano
La Doctrina Social de la Iglesia —poco conocida, escasamente predicada, insuficientemente enseñada (incluso en muchos seminarios) y rara vez aplicada a las situaciones de vida o muerte que enfrenta la humanidad— ha sido colocada por el Papa León en el centro mismo de lo que la Iglesia Católica enseña y está llamada a vivir.
En su primera encíclica, Magnifica Humanitas ("Magnífica Humanidad"), recientemente publicada, el Santo Padre dedica casi la mitad de este importante documento a los principios y aplicaciones de la Doctrina Social de la Iglesia.
En un mundo donde la tecnología —especialmente la inteligencia artificial (IA)— avanza a una velocidad vertiginosa, el Papa considera que, sin límites morales claros e integrales, es muy probable que la IA llegue a ser difícil de controlar, planteando graves riesgos para la humanidad.
Sin embargo, si se mantiene dentro de un sólido marco ético y completamente al servicio de la persona humana y del bien común, la inteligencia artificial podría convertirse en una herramienta extraordinariamente valiosa para promover la justicia social, el cuidado de la creación, la paz mundial y la dignidad humana. Y es precisamente aquí donde cobran especial relevancia los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Durante mucho tiempo considerada como uno de los secretos mejor guardados de la Iglesia Católica, la Doctrina Social ocupa ahora, gracias a la encíclica Magnifica Humanitas, un lugar central dentro de la enseñanza católica, permitiendo aplicar con mayor eficacia sus principios inspirados en el Evangelio a los numerosos desafíos que enfrenta la humanidad contemporánea, siempre con un énfasis especial en la dignidad inviolable de toda persona.
Entre los principios de la Doctrina Social de la Iglesia que el Papa León destaca en Magnifica Humanitas se encuentran:
- El bien común: Tal como lo resumió el Concilio Vaticano II, el bien común es "el conjunto de condiciones sociales que permiten tanto a los grupos como a cada uno de sus miembros alcanzar su propia perfección de manera más plena y fácil".
- El destino universal de los bienes: "Los bienes de la tierra —el suelo, el agua, el aire y los recursos naturales... así como las nuevas formas de propiedad, como las patentes, los algoritmos, las plataformas digitales, la infraestructura tecnológica y los datos— han sido dados por Dios a toda la familia humana para sostener la vida de todos. Toda persona tiene un derecho inherente al uso de estos bienes, tanto en el presente como para las generaciones futuras".
- La subsidiariedad: "El papel de las personas, las familias, las comunidades locales y las organizaciones intermedias no debe ser sustituido por autoridades de niveles superiores", sino fortalecido y apoyado por ellas. Las decisiones deben tomarse "en el nivel más cercano posible a las personas involucradas... especialmente en el contexto de la revolución digital".
- La solidaridad: "La fe nos invita a ver esta realidad [la solidaridad] como un llamado: no somos simplemente vecinos unos de otros, sino que hemos sido confiados los unos a los otros, de modo que cada uno asuma, en la medida de sus posibilidades, la responsabilidad por la vida y las heridas de sus hermanos y hermanas".
- La justicia social: Este principio "se caracteriza por la capacidad del orden social, económico y político de permitir que todos —especialmente los más débiles— vivan una vida verdaderamente digna, sin dejar a nadie atrás".
La sección de Magnifica Humanitas dedicada a las armas y a la inteligencia artificial ofrece una profunda reflexión sobre cómo los males de la guerra pueden agravarse aún más mediante el uso de la IA.
"No es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o irreversibles. Ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable. La inteligencia artificial no elimina la inhumanidad intrínseca del conflicto; por el contrario, puede acelerar su desarrollo y hacerlo aún más impersonal, reduciendo el umbral para recurrir a la violencia, transformando la defensa en una anticipación permanente de amenazas y reduciendo a las víctimas a simples datos".
En Magnifica Humanitas, el Papa León enseña con autoridad que la teoría de la "guerra justa" "ha quedado superada".
Los numerosos problemas y las crecientes amenazas que plantea una tecnología sin regulación adecuada, como la inteligencia artificial, pueden parecer abrumadores. Pero, al igual que santa Teresa de Calcuta afirmaba: "Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo lanzar una piedra al agua para crear muchas ondas", el Papa León invita a cada uno de nosotros a lanzar esa piedra y, juntos, transformar el mundo.
Como escribe en su encíclica: "La civilización del amor no surgirá de un único gesto extraordinario, sino de la suma de pequeños y constantes actos de fidelidad que se convierten en un baluarte contra la deshumanización".
Tony Magliano es un columnista católico internacional especializado en justicia social y paz. Está disponible para ofrecer conferencias en diócesis y parroquias. Puede contactarlo en [email protected].